Padres Autoconvocados y Preventores de Argentina (Padres en la Ruta)

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ALCOHOLEMIA

Las bebidas alcohólicas contienen porcentajes variables de alcohol en peso, según indica su etiqueta: las cervezas, del 4% al 10%; los vinos, del 10% al 18%; los aperitivos y licores suaves, del 20% al 25%; y los licores fuertes, del 35% al 45% (es decir, 100 ml de whisky contienen aproximadamente 40 gramos de etanol). Una vez ingerido el alcohol pasa a la circulación sanguínea. Su absorción se realiza sobre todo a nivel del intestino delgado y es mayor cuando la persona está en ayunas. Hasta un 10% del alcohol presente en la sangre se elimina por la orina, el sudor y la evaporación a través de los alveolos pulmonares. Esto último permite realizar mediciones en el aire espirado (alcoholímetros de espiración). 
El 90% restante se metaboliza en el hígado a razón de 10 gramos por hora. El método más preciso para determinar la alcoholemia se basa en un análisis de sangre. Además, existe variabilidad individual en la sensibilidad al alcohol, por lo que una misma dosis produce un grado de alcoholemia distinto en diferentes personas.
Conducir ebrio es la causa de más del 50% de los accidentes de tráfico, por lo que las legislaciones de muchos países están limitando la alcoholemia máxima tolerable. A partir de 0,5 g/l los trastornos del comportamiento son evidentes, con 2,0 se produce un sueño profundo (coma etílico) y con 3,0 o más, la muerte por intoxicación etílica aguda.

Unidades de Alcohol

Sistema de unidades aplicado a los diferentes tipos y cantidades de bebidas alcohólicas, que se centra en la fuerza del contenido de alcohol en cada una de ellas. El alcohol actúa en los centros superiores del cerebro reduciendo las inhibiciones de tipo social, la angustia y el sentido de responsabilidad. Esto permite al bebedor comportarse de una manera más desinhibida, preocupándose menos de las consecuencias de sus acciones. El alcohol también disminuye la conciencia, por lo que quien bebe no puede apreciar la disminución de sus habilidades o capacidad de juicio.
Es muy fácil abusar del alcohol, por lo que es importante tener una medida de consumo. Uno de estos sistemas, llamado unidades, se utiliza en distintos paises. Debido a que no existe una normalización del contenido en alcohol de las bebidas o del volumen de una 'copa' estándar, este sistema no es aplicable universalmente.
Este sistema de unidades se basa en un 'copa' estándar que contiene unos 8 gramos de etanol (alcohol puro). Esto es lo que se llama una unidad de alcohol. Un vaso de cerveza de tipo medio, un vaso de vino o una medida de bebida alcohólica de 70 grados equivaldría a una unidad de bebida. Por supuesto, hay una cierta disparidad en cuanto al contenido de alcohol entre las diferentes marcas. La sidra, por ejemplo, suele ser más fuerte que una cerveza tipo lager. En España es más habitual, para calibrar el consumo de alcohol, referirse al consumo en gramos de alcohol al día o a la semana. Clásicamente se ha considerado un consumo alto y excesivo de alcohol aquel que supera los 420 g de alcohol semanales. Sin embargo las evidencias epidemiológicas sitúan el límite de riesgo para la salud en cifras equivalentes a 30-40 gramos por día para los varones y en 20-30 g para las mujeres. 

    (Clic sobre las imágenes, para ampliar)


La tabla 1 adjunta presenta las cifras medias de los niveles de alcohol en la sangre producidos por los diferentes números de unidades consumidas. La tabla 2 describe los efectos.

Tabla 1

Hombre de Peso Medio

Unidades

Tras 1 hora

Tras 2 horas

Tras 3 horas

1

0,200

0

0

2

0,400

0,100

0

3

0,600

0,300

0,200

4

0,800

0,600

0,400

5

1,000

0,800

0,600

6

1,200

1,000

0,900

7

1,400

1,200

1,100

8

1,600

1,500

1,300

9

1,800

1,700

1,500

10

2,100

1,900

1,700

Nota: concentraciones de alcohol en la sangre, en miligramos cada 1litro.

 

 

 

 

Mujer de Peso Medio

Unidades

Tras 1 hora

Tras 2 horas

Tras 3 horas

1

0,300

0,100

0

2

0,600

0,200

0,100

3

0,800

0,400

0,300

4

1,100

0,800

0,600

5

1,400

1,100

0,800

6

1,700

1,400

1,200

7

2,000

1,700

1,400

8

2,200

2,000

1,700

9

2,500

2,200

2,000

10

3,000

2,500

2,200

Nota: Las concentraciones de alcohol en la sangre varían según el peso. Cuanto menor sea el peso de la persona, mayor será la concentración para determinada dosis.

Tabla 2

Alcohol en sangre       Efectos sobre un bebedor moderado de tolerancia normal
(en mg/l)                           

0,200                 Se siente bien. Mínimo o nulo efecto sobre su desempeño.

0,400                 Capaz de "dejarse ir" socialmente, se siente "a tope". Ligeramente peligroso si conduce a gran              velocidad.

0,500                 El juicio queda disminuido. Incapaz de adoptar decisiones importantes. La conducción se hace       temeraria.

0,800   
              Pérdida definitiva de la coordinación. Conducción peligrosa a cualquier velocidad.

1,000   
              Tendencia a perder el control sexual si no está demasiado adormilado. Torpeza de movimientos.

1,600   
              Obviamente embriagado. Posiblemente agresivo. Incontrolado. Puede sufrir de pérdida   posterior          de memoria de los acontecimientos.

3,000   
               A menudo, incontinencia espontánea. Mínima capacidad de excitación sexual. Puede caer en           coma.

5,000   
               Susceptible de morir si no recibe atención médica.

Prevención de Accidentes de Tránsito

Las reducciones más notables del número de accidentes como consecuencia de la aplicación de la ley están relacionadas con la conducción y el alcohol. Todas las leyes que han resultado adecuadas se han basado en limitar la cantidad de alcohol en sangre, situándola en 0,3; 0,4; 0,5 o 0,8 g/l; incluso 0,0 g/l en los países escandinavos.
Educación y formación 
En este campo no son tan obvias las pruebas de la reducción de lesiones, ya que las medidas correctivas son a largo plazo y resultan más difíciles de evaluar. No obstante, hay claras indicaciones de la conveniencia de programas escolares en los que participen los padres y de las ventajas de incluir en el plan de estudios la educación para la seguridad vial. Hay iniciativas más recientes con un nuevo enfoque de la educación y la formación de los conductores jóvenes, puesto que hoy se reconoce que la formación basada en el conocimiento no es suficiente: formar para percibir los peligros y cambiar las actitudes se consideran elementos importantes para conseguir unos conductores más prudentes.
Cifras de Accidentes en el Mundo 

En las carreteras de todo el mundo mueren al año al menos medio millón de personas y unos 15 millones sufren lesiones. Las cifras de heridos varían mucho según la población y la densidad del tráfico, así como el grado de aplicación de las medidas preventivas y correctivas.
Por lo general, se producen más muertes en las rutas, donde la velocidad es más elevada que en las zonas urbanas, pero las lesiones graves que precisan estancia en un hospital son al menos el doble en las vías urbanas, donde el tráfico es más problemático.
Por lo que se refiere a la distancia recorrida, los motoristas, los ciclistas y los peatones tienen más riesgo de muerte o lesiones.
Factores que Contribuyen a los Accidentes 
La mayor parte de los accidentes son debidos a errores humanos; el mal estado de la calzada y los fallos del vehículo, en menor medida, son las otras dos causas de accidentes. Los principales errores humanos son: velocidad excesiva para las condiciones de la carretera, no ceder el paso en los cruces, distancia de seguridad demasiado reducida, adelantamientos indebidos y percepción o enjuiciamiento equivocados de la situación que se presenta. El deterioro de la percepción como consecuencia del consumo de alcohol es otro factor de importancia. Las deficiencias de la carretera que son factores básicos de los accidentes son: mal diseño del trazado y del control en los cruces, señalización inadecuada, mala iluminación de la vía, superficies resbaladizas y obstrucciones por vehículos mal estacionados. Los principales fallos del vehículo se deben a defectos en neumáticos, frenos y luces, consecuencia casi siempre de un inadecuado mantenimiento.

(Clic sobre la imagen, para ampliar)

Medidas de protección 
Las medidas de protección más comunes son el cinturón de seguridad, el airbag y las protecciones para niños. El empleo del cinturón de seguridad reduce el riesgo de muerte y de lesiones graves en un 45%. La publicidad ha tenido un papel fundamental a la hora de aumentar su empleo, pero para conseguir un efecto absoluto es preciso el respaldo de la legislación. La legislación sobre el uso obligatorio se introdujo por primera vez en el estado de Victoria, Australia, en 1971. En la actualidad casi todos los países tienen leyes que obligan a utilizar el cinturón de seguridad, y en algunos se ha logrado una tasa de cumplimiento del 90%. Otras medidas de protección que están consiguiendo respaldo son la utilización del casco en motos y bicicletas (una vez más siguiendo el ejemplo de Victoria), el uso de barreras protectoras contra choques en la zona central de las vías de alta velocidad y recubrir los objetos rígidos de los laterales de la carretera (postes, pies de las señales, pilares de puentes y árboles). Se han conseguido muchos avances en la búsqueda de una mayor protección para los peatones y los ciclistas que tienen contacto con vehículos de motor, pero aún no se han explotado a conciencia algunas posibilidades prometedoras.
(Extraido de la Enciclopedia "Encarta 2004")

 

Europa: Tasas de alcoholemia para cada tipo de conductor
La tasa de alcoholemia es la proporción de gramos de alcohol que existe por cada 1000 cm3 (1 litro) de sangre. Así pues, dada una cantidad de alcohol en sangre, la persona que tenga más litros de sangre tendrá una menor tasa de alcoholemia.
La tasa de alcoholemia se puede determinar analizando el aire expirado o la sangre. Existe la obligación de todo conductor de someterse a las pruebas que se establezcan para la detección de alcohol.
Los límites en la tasa de alcoholemia no son los mismos para todos los conductores existiendo las siguientes reglas:
Regla general:  0,5 gr. de alcohol por litro de sangre o 0,25 mgr. de alcohol por litro de aire expirado.
Especialidades:  0,3 gr. de alcohol por litro de sangre o 0,15 mgr. de alcohol por litro de aire para conductores de:
Transporte de mercancías con PMA superior a 3500 Kg.
Transporte de viajeros de más de nueve plazas.
Vehículos de transporte de viajeros de servicio público.
Vehículos de transporte escolar y de menores.
Vehículos de mercancías peligrosas.
Vehículos de servicios de urgencia.
Vehículos de transportes especiales.
Cualquier vehículo durante los dos años siguientes a la obtención del permiso o licencia de conducción
En el supuesto de que el resultado de la primera prueba diera positivo, o aún sin alcanzarse estos límites, presentara la persona examinada síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas, se someterá a una segunda prueba mediando un tiempo mínimo de diez minutos entre ambas pruebas. Si el resultado de estas pruebas fuese positivo se deberá inmovilizar el vehículo. Por otra parte el conductor puede solicitar al agente que se le realice un análisis de sangre cuando el resultado de la segunda prueba fuese positivo; corriendo de su cuenta los gastos si los análisis son positivos y de los Órganos de Trafico o de las Autoridades municipales o autonómicas, cuando sea negativo.
Sanciones por Alcoholemia
Conducir un vehículo habiendo ingerido previamente alcohol puede dar lugar, o bien a una sanción administrativa que podrá imponerse tras la tramitación del correspondiente expediente sancionador si se prueba que se rebasaban las tasas establecidas legalmente, o bien a una sentencia condenatoria penal por delito contra la seguridad del tráfico, si finalmente se acredita que se conducía con las facultades psicofísicas significativamente mermadas como consecuencia de aquella ingestión de alcohol, lo que ha de tener lugar en un procedimiento judicial penal.
En segundo lugar, conviene hacer mención de que el hecho de conducir con una tasa de alcohol superior a la reglamentariamente permitida puede ser sancionado administrativamente con multas de hasta 100.000 ptas., a las que pueden ir aparejadas una retirada de permiso de conducir de entre 1 y 3 meses. Por lo que respecta a las penas que se pueden imponer en un procedimiento penal por los mismos hechos, éstas pueden ser de retirada del permiso de entre 1 y 4 años juntamente con una multa que suele ser más cuantiosa que la impuesta en vía administrativa, siempre en función de la capacidad económica del sujeto.
Es preciso destacar que existe obligación, por parte de los conductores, de someterse a las pruebas para la detección de las posibles intoxicaciones etílicas en casos de accidente de circulación, infracción del Reglamento de la Circulación, síntomas evidentes de haber ingerido alcohol o control preventivo de alcoholemia.
Son importantes las consecuencias de la negativa a someterse a la realización de las pruebas de alcoholemia, pues si bien anteriormente esta negativa venía constituyendo una infracción administrativa, hoy día, el art. 380 del Código Penal castiga como delito de desobediencia grave el hecho de negarse a someterse a las pruebas de alcoholemia, delito de desobediencia que está castigado con penas de 6 meses a 1 año de prisión.
Por lo anterior, aconsejamos no negarse a realizar dichas pruebas, a pesar de que se sospeche que el resultado será positivo, pues de hacerlo, dicha negativa dará lugar a que, como indicábamos en al párrafo anterior, posteriormente se inicie un procedimiento penal por presunto delito de desobediencia grave, y muy posiblemente, también dicho procedimiento también se seguirá por presunto delito contra la seguridad del tráfico al conducir bajo la influencia del alcohol, si existen síntomas evidentes.
Si tras la primera prueba, el resultado es positivo, el conductor tiene derecho a realizar una segunda prueba, debiendo mediar entre una y otra un lapso mínimo de 10 minutos, siendo necesario que los agentes también le informen que tiene derecho a contrastar los resultados positivos mediante análisis de sangre o análogos (por ej. orina), así como a formular cuantas alegaciones y observaciones tenga por conveniente.
Es aconsejable que si se observa alguna anomalía o irregular funcionamiento del aparato (error al imprimir los tickets, no se refleja el resultado a pesar de soplar correctamente, la hora del ticket no coincide con la real, etc.), el propio conductor exija y solicite a los agentes que se haga constar tal anomalía. De la misma forma, si se está acompañado de alguien, conviene que ello se haga constar en el atestado y que figuren sus datos personales.
Es preciso también hacer constar en ese momento, para el caso de que se hayan tomado fármacos o medicamentos con motivo de alguna enfermedad, el nombre de los mismos así como la hora aproximada en que se tomaron, puesto que algunos medicamentos, por su composición, pueden alterar el resultado de la prueba. Tampoco conviene fumar antes de la prueba, o en el intervalo entre la primera y la segunda de las pruebas ya que el humo del tabaco en el aliento puede dañar el sistema de medida de los aparatos.
Como tanto el hecho de dar resultado positivo en estas pruebas de alcoholemia, como el hecho de negarse a realizarlas, implica que el Agente pueda proceder a la inmediata inmovilización del vehículo (que en la mayoría de los casos será retirado por la grúa), ha de tenerse en cuenta que cualquier otra persona que se encuentre en condiciones (que no rebase la tasa) puede hacerse cargo del vehículo, por lo que si viaja con algún o algunos acompañantes, tiene la oportunidad de solicitar a los agentes que uno de sus acompañantes realice también las pruebas para que, en caso de no rebasar la tasa reglamentaria, pueda él conducir y llevarse el vehículo evitando el posterior pago de la tasa por el traslado de la grúa.
Si fuera detenido y trasladado a Comisaría, e invitado por los agentes a prestar declaración, debe saber que tiene, entre otros, derecho a no declarar o a declarar sólo ante la autoridad judicial. No obstante, si decide hacerlo, nuestro consejo es que siempre lo haga en presencia de un Letrado ya sea de oficio o designado por usted de forma particular, el cual deberá velar para que todo se realice con las debidas garantías. En estos casos, le recordamos que tiene a su disposición nuestro servicio de ayuda legal 24 horas.
Por último, no podemos dejar pasar la ocasión de recordar que la ingestión de alcohol por encima de los limites permitidos, es uno de los factores constatados como más peligrosos para la circulación vial por el riesgo de accidente que entraña, con lo que habremos de insistir en que con el fin de lograr una mayor seguridad para todos, debe siempre evitarse el consumo de alcohol cuando se es consciente de que ha de ponerse al volante de un vehículo.

Tasas de alcohol permitidas en Europa

País

Tasa de alcoholemia
gr/litro (en sangre)

Sanciones

ALEMANIA

0,5

Hasta 0,8 gramos, retirada carnet y sanción.

AUSTRIA

0,5

3.500 máximo.

BÉLGICA

0,5

1.500 máximo.

DINAMARCA

0,8

11.000 coronas danesas, mínimo

ESPAÑA

0,5

La tasa permitida se reduce a 0,3 para conductores de vehículos de PMA superior a 3,5 Tm., Transportes Especiales y Mercancías Peligrosas

Retirada de carnet y sanción.

FRANCIA

0,5

4.800 máximo.

GRAN BRETAÑA

0,8

De 300 a 2.500 libras esterlinas

GRECIA

0,5

60.000 mínimo.

HOLANDA

0,5

90 mínimo

HUNGRÍA

0,0

Hasta 0,8 gramos, multa o retirada del carnet de conducir.
Superior a esa cantidad, posible cárcel.

IRLANDA

0,8

1.100 libras irlandesas, máximo

ITALIA

0,8

Hasta 350 .

LUXEMBURGO

0,8

Hasta 125 .

NORUEGA

0,5

Multa variable y posible cárcel

PORTUGAL

0,2

120 hasta 3 años de prisión.

SUECIA

0,2

De 1,33 a 4 meses de nómina y cárcel de seis meses a un año

SUIZA

0,8

2.000 francos suizos, máximo

 

 

Alcohol y alcoholímetros. Historia, fundamentos científicos y aplicación didáctica
FERNANDO I. DE PRADA y JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ PONS
IES Las Lagunas. Rivas Vaciamadrid.

El alcohol es una droga, no por tolerada menos dañina, cuyo consumo entre los jóvenes es motivo de seria preocupación. Este trabajo demuestra que se puede educar contra el consumo de alcohol y a la vez, enseñar física, química y biología con eficacia.

El abuso del alcohol entre los jóvenes y los restantes problemas que el consumo descontrolado de esta droga, tolerada pero no por ello menos dañina, produce en todos los órdenes pero de un modo especial en lo que se refiere a los accidentes de circulación, hace que el estudio en el aula de todo lo referente a esta sustancia sea de un alto interés, tanto científico como humano.
Los distintos aparatos que se utilizan para detectar cuando un conductor no está en condiciones de conducir su automóvil y la física, química y tecnología en que se basan son un recurso didáctico de gran actualidad y utilidad, tal como se expone en este artículo.
INTRODUCCIÓN
Las implicaciones de una sustancia química tan de actualidad como el alcohol etílico, en diferentes sectores científicos y sociales, ofrece la oportunidad de un interesante recurso a diferentes niveles didácticos. Además, en los nuevos currículos de Química en enseñanzas medias, se especifica como un referente obligado la importancia de resaltar las aportaciones e implicaciones de la Química en la tecnología y la sociedad, y de cómo la química está presente en todos los ámbitos de la sociedad con múltiples aplicaciones en otras áreas científicas como medicina, tecnología, biofísica, etc.
Estas razones y el interés mostrado por profesores y estudiantes universitarios, asistentes a eventos científicos divulgativos en que se han realizado demostraciones sobre el funcionamiento de los alcoholímetros, nos ha llevado a dar a conocer los diferentes sistemas y aparatos utilizados en la medida de la alcoholemia.
NECESIDAD DE LOS CONTROLES DE ALCOHOLEMIA
En los países desarrollados de todo el mundo, el elevado número de accidentes de tráfico que tienen una relación directa con el excesivo consumo de bebidas alcohólicas es muy preocupante. Por esta razón, han sido diseñados dispositivos específicos para que los policías de tráfico controlen los niveles de alcohol ingeridos por los conductores y sean sancionados aquellos que superen los niveles decretados por ley. En España, el análisis de las muestras de fluidos orgánicos realizados durante el año 2000 por el Instituto Nacional de Toxicología a conductores fallecidos en accidente de tráfico, mostró que más del 40% habían ingerido alguna cantidad de alcohol, de los cuales casi el 80% superaba el máximo permitido. Para disminuir estas alarmantes cifras, los controles se han incrementado espectacularmente en los últimos años (Gil, 1994).
En el sector laboral, existen programas de prevención y control de adicciones, para evitar que las personas adictas al alcohol pongan en peligro su seguridad y la del resto de trabajadores. Para disminuir los accidentes laborales, los atrasos, el absentismo y mejorar el clima laboral, se hizo necesario el disponer de un elemento práctico y objetivo para medir el grado de sobriedad de los trabajadores y evitar al Estado y a las empresas importantes costes por daños personales, materiales, sociales y sanitarios. Por ello cada vez es mayor la demanda social de sistemas de detección del contenido de alcohol en el organismo de las personas.
HISTORIA DE LAS PRUEBAS DE ALCOHOLEMIA
Durante el siglo XIX, la policía encargada de hacer cumplir la ley hacía frente al problema de los abusos de alcohol encarcelando a los ebrios hasta que se les pasaran los efectos del alcohol. En el siglo XX, la llegada de los transportes de alta velocidad y de maquinarias complejas dieron alta prioridad a los test y pruebas de alcohol.
Hasta la mitad de 1940, el principal método de medida de los niveles de etanol implicaba la toma de una muestra de sangre, que posteriormente era analizada en un centro hospitalario mediante cromatografía de gases. Este sistema no era inmediato, necesitaba excesivo tiempo y era un procedimiento caro y agresivo.
En la década de 1950, las pruebas de etanol en sangre fueron reemplazadas por test de alcoholemia, proporcionando resultados evidenciales para el procesamiento. El creador del primer alcoholímetro fue Robert F. Borkenstein, quien diseñó en 1954 el “Breathalyzer” (Breath= respiración, Analyse = análisis), que basa su funcionamiento en la relación que existe entre la cantidad de alcohol ingerido, que se manifiesta en el aliento, y su correlativa proporción en la sangre (Borkenstein, 1962). El método consistía en realizar una profunda espiración a través de un pequeño tubo; el aliento burbujeaba en una ampolla que contenía una disolución ácida (ácido sulfúrico 50%) de dicromato de potasio (0,25%) con nitrato de plata (0,25%) como catalizador, y se comparaba colorimétricamente mediante dos fotocélulas el cambio de color de la disolución con una ampolla de referencia sin abrir, que es directamente proporcional a la cantidad de alcohol en la muestra de aliento. El método permitía medir la concentración equivalente de alcohol en sangre en tiempo real. En 1971, Richard A. Harte, utilizando la tecnología de infrarrojos, inventa el “Intoxilyzer”, que fue el método principal de test de etanol en respiración en EEUU a partir de la mitad de la década de 1980.
La tecnología actual utiliza sistemas de medida de IR que son más específicos para el etanol utilizando filtros ópticos. Se determina el nivel de etanol en el aire pasando, a través de la muestra de aliento, una estrecha banda de luz IR, elegida por su absorción especifica para el etanol.
Debido al elevado coste de esta tecnología de IR y su escasa precisión a bajos niveles de concentración en el aliento, a mediados de la década de 1970 los fabricantes de instrumentos de medida de alcohol en aliento empezaron a desarrollar una tecnología alternativa, las células electroquímicas, también conocidas como fuel cell, que ofrecía importantes ventajas. Una fuel cell es un ingenio que genera electricidad mediante una reacción química de oxidación-reducción, como se detalla más adelante.
Actualmente en los alcoholímetros evidenciales más utilizados se emplea un procedimiento muy exacto y específico para la medida de alcohol en el aliento, una tecnología analítica dual de célula electroquímica-espectroscopia infrarroja.
En España, cuando el agente de tráfico consideraba que el conductor presentaba síntomas evidentes de estar bajo la influencia del alcohol (“habla balbuciente, andar tambaleante y ojos vidriosos”, sic) se le conducía a un centro sanitario donde se le practicaba un análisis de sangre. Los primeros alcoholímetros empiezan a ser utilizados por la policía de tráfico en la década de 1970, “para controlar el cumplimiento del Reglamento General de Circulación, que prohíbe circular a los conductores que hayan ingerido bebidas alcohólicas cuando se superan las tasas establecidas reglamentariamente, se obliga a todos los conductores a someterse a las pruebas para la detección de las posibles intoxicaciones por el alcohol, que consisten, generalmente, en la verificación del aire espirado mediante etilómetros autorizados”.
A partir de 1992 se realiza anualmente un control metrológico independiente de los alcoholímetros utilizados por la policía, lo que confiriere mayor carácter evidencial a las pruebas realizadas. En Mayo de 1999 (Real Decreto 2282/98 del Reglamento general de circulación) se establecen las actuales tasas de alcoholemia (0,3 g/litro para conductores noveles y profesionales y 0,5 g/litro de sangre para el resto de conductores) que sustituyen a las que estaban vigentes desde 1972.
SISTEMAS DE ANÁLISIS DE ALCOHOLEMIA
Las primeras pruebas a conductores, para comprobar si estaban ebrios, se basaban en la demostrada relación existente entre la disminución de las facultades físicas y por tanto de la capacidad de conducción, y un excesivo contenido de alcohol en el organismo. Consistían en la evaluación por la policía de tráfico de pruebas físicas de equilibrio, coordinación y percepción espacial , que se realizaban a los sospechosos de conducir bajo los efectos del alcohol; pero esta relación es difícilmente cuantificable si no es realizada por personal especializado.
Aunque lo más adecuado sería medir la concentración de alcohol en el cerebro, esto no es fácil, por lo que se tiene que recurrir a otras medidas que relacionen su presencia con la concentración en el interior de las células nerviosas. Algunas de los sistemas de análisis utilizados son en sangre, en orina, en saliva y en aliento.

A. Análisis de alcohol en sangre
Está ampliamente demostrada la relación directa entre la concentración de alcohol en la sangre y el grado en que las reacciones y las decisiones se ven afectadas.
El BAC (concentración de alcohol en sangre) se considera la medida habitual para medir los niveles en una persona que se encuentra bajo la influencia del alcohol. Se mide la concentración en la sangre y se estima la concentración dentro de las células, asumiendo que se llega a una concentración de equilibrio en la interfase sangre / célula .
La muestra de sangre se toma de la sangre venosa en la vena cubita del brazo o de sangre de un capilar en el dedo o lóbulo de la oreja. La muestra se deposita en un recipiente, se lleva a un laboratorio y se analiza por cromatografía de gases, con espaciadores de cabeza.
Es el examen legal más exacto que existe actualmente, pero presenta inconvenientes: el procedimiento es demasiado agresivo y caro, no es inmediato, requiere personal especializado y el traslado a un centro médico de análisis. Además, la muestra puede contaminarse en el proceso de extracción, transporte o almacenamiento.

B. Análisis de alcohol en orina
El test de orina indica la presencia de alcohol en el organismo, pero no indica el estado actual de la persona ni el contenido exacto de alcohol en la sangre. Después de consumido el alcohol se incorpora a la sangre a través del estómago en unos 15 minutos, originando efectos inmediatos. Seguidamente el organismo lo metaboliza y entre 1:30 y 2 horas después comienza a aparecer en la orina. Parte del alcohol que llega a la orina se ha biotransformado parcialmente a través de las enzimas presentes en el hígado en acetil-CoA y otra parte pasa a la orina por el riñón mediante una ultrafiltración a través del glomérulo, mediante la arteriola aferente, o bien mediante una difusión de la sangre a la orina, por lo cual no es posible cuantificar la cantidad de alcohol en orina. Por tanto, la prueba de orina para determinar el contenido de alcohol no ofrece una imagen real del estado actual de la persona. Los resultados indican el estado de la persona varias horas antes.
Los científicos no han encontrado una correspondencia directa y fiable entre la concentración de alcohol en la orina y la concentración de alcohol en la sangre. Además, la concentración de alcohol varía dependiendo del metabolismo de la persona y la cantidad de fluido que se encuentre en su sistema. Una persona que se encuentre ligeramente deshidratada tendrá tendencia a tener una concentración más elevada de alcohol en su orina que otra persona que tiene un nivel normal de fluido en su organismo. También, los elevados niveles de azúcar y de acetona en el cuerpo pueden producir fermentación en la orina, creando un falso positivo en contenido de alcohol.
Por todo ello, el test de contenido de alcohol en la orina es el método menos adecuado de los que se dispone actualmente.

C. Análisis de alcohol en la saliva
Aunque se cree que puede existir una relación entre la concentración de alcohol en la sangre y la concentración de alcohol en la saliva, todavía no se ha podido encontrar la tecnología ni la reacción química que lo demuestre con exactitud y fiabilidad.
D. Análisis de alcohol en el aliento
Para determinar el efecto que puede tener el etanol ingerido sobre la capacidad de conducir de una persona (que depende de la concentración de etanol en el cerebro), se mide la concentración de etanol en el aire exhalado. La concentración de etanol en el aire exhalado está en equilibrio con la que se encuentra en la sangre y ésta, a su vez, está en equilibrio con la que se presenta en el cerebro.
El análisis de etanol en el aliento tiene la misma fiabilidad que los mejores métodos y presenta algunas ventajas sobre el análisis de sangre:

No es una prueba invasiva.

Es más fácil, seguro y rápido obtener una muestra del aliento de una persona que una muestra de sangre o de orina.

El resultado se obtiene de forma inmediata, a diferencia del tiempo que presenta un análisis de sangre o de orina.

Es más económico tomar una muestra de aliento, y la probabilidad de alterar la muestra es nula.

DISPOSITIVOS DE ANÁLISIS DE ALCOHOL EN EL ALIENTO
En la actualidad hay disponibles varios tipos de analizadores de alcohol en el aliento; unos son desechables y otros incluyen monitores de lectura digital que proveen resultados de validez legal. Se pueden clasificar en cuatro categorías diferentes:
A. Dispositivos de prueba de aliento evidenciales
Ofrecen resultados con carácter penal en los casos de conducción bajo efectos del alcohol. Se utilizan en los casos en los que se requiere una gran seguridad y precisión de medida. Los dispositivos evidenciales de prueba de aliento son caros y requieren un mantenimiento, reparación y calibrado regulares y deben ser utilizados por personal cualificado.
B. Dispositivos de mano portátiles

De manejo sencillo y económico, están diseñados especialmente para ser utilizados en situaciones donde no se dispone de mucho tiempo. Ofrecen resultados de presunción, son menos exactos que los evidenciales y requieren un período de recuperación entre pruebas, limitando el número de medidas que se realizan por hora.
C. Dispositivos desechables
Proveen resultados preliminares sin valor legal. Son los más económicos, aunque de un solo uso, y se utilizaron inicialmente para determinar si la persona debía someterse a un análisis de sangre oficial para su confirmación. Consisten en ampollas de vidrio cerradas que contienen cristales de dicromato de potasio en un medio de ácido sulfúrico. Antes de su uso se rompe la ampolla en una bolsa hermética y se sopla durante un tiempo normalizado. El alcohol del aliento se detecta por el cambio de color (del amarillo al azul verdoso) de los cristales de dicromato de potasio.
Si todos los cristales cambian de color el nivel de alcohol en la sangre se encuentra en o por encima del nivel que se está probando. Véase más adelante en la aplicación didáctica. Existen diferentes modelos calibrados 0,3%, 0,5%, 0,8% BAC (tasa de alcoholemia), que detectan los niveles prescritos por las diferentes legislaciones internacionales.
D. Dispositivos de bloqueo en vehículos (Interlock)
Consiste en un dispositivo que lleva incorporado un alcoholímetro con un sensor electroquímico que se conecta al encendido del vehículo, de modo que este no arranca hasta que se realiza la prueba con resultados negativos. Diseñado especialmente para el control de conductores en general y de transportes de mercancías peligrosas, autocares de pasajeros, trenes, ambulancias, etc.
FISIOLOGÍA Y ALCOHOL: RELACIÓN ENTRE CONCENTRACIÓN EN SANGRE Y ALIENTO
El etanol es una sustancia volátil y como resultado, una cantidad de etanol, en proporción a la concentración de la sangre, pasa de la sangre a los sacos de aire alveolar en los pulmones, semejante a como el dióxido de carbono sale de la sangre alveolar y entra en los pulmones para ser exhalado del cuerpo. Por ello es posible analizar una muestra de aire alveolar para determinar la concentración alcohólica del aliento y de esta forma predecir la concentración en la sangre en ese instante.
En un informe publicado por Lijestrand y Linde en 1930, se discute la relación entre la concentración en sangre y en aliento. Se muestra que la cantidad de etanol contenida en 2 litros de aliento eran aproximadamente la misma que la contenida en 1 mL de sangre. Como se dirá más adelante, los dispositivos de análisis incorporan un caudalímetro que "avisa", por ejemplo, cambiando el color de una luz piloto, de que se ha recogido el volumen de aire alveolar deseado.
Históricamente se han llevado a cabo diferentes investigaciones para determinar la correlación entre las concentración en aire y en sangre, tanto “in vivo” como “in vitro”, si bien en la primera etapa la correlación obtenida en las experiencias fue de 2000:1. En 1950 Harger, Forney y Barnes llegaron a la conclusión en sus experimentos de que la relación promedio es de aproximadamente 2100:1, para una temperatura de 34 ºC. Aunque la tasa adoptada en España es de 2000:1 (favorece al probante), algo superior a la tasa científicamente admitida.
Utilizando esta relación, un instrumento puede medir el etanol en el aliento y presentar un resultado en “unidades de alcohol en sangre” (BAC) en unidades de peso por volumen de fluido sanguíneo (gramos de alcohol/ litro de sangre).
La determinación de la concentración de etanol en sangre por medio del aire espirado está basada en la existencia de esta relación definida entre la concentración de etanol en la sangre que pasa por los pulmones y el aire de los alvéolos. Al final de la inspiración y debido a la enorme superficie de contacto entre la sangre y el aire se produce, según la ley de Henry, un equilibrio entre la distribución del etanol en ambas fases. Dado que la temperatura del sistema se mantiene prácticamente constante, la concentración de etanol en la fase gaseosa depende solamente de la concentración en la fase líquida. El químico inglés estudió en 1803 el comportamiento de una sustancia volátil en disolución. Aunque Henry no estudió en concreto las disoluciones de alcohol, su ley se puede aplicar a las disoluciones etanólicas en agua que contienen menos de un 20% de etanol. A partir de estas observaciones, Henry dedujo que cuando se disuelve alcohol en agua en un recipiente cerrado, una parte del alcohol tiende a escapar de la disolución en forma de gas, de modo que la concentración en el aire crecerá hasta alcanzar un valor máximo, permaneciendo a partir de ese momento constante; este valor dependerá de la temperatura del sistema y de la concentración de etanol en la disolución.
Esta ley se puede aplicar al cuerpo humano: “Cuando una solución acuosa (sangre) de un componente volátil (etanol) alcanza un equilibrio con el aire (aire alveolar), existe una proporción fija entre las concentraciones de este componente en el aire y en la dicción (2000:1), a una temperatura determinada (la del cuerpo humano es constante)” (Hargar, 1974).
A partir de la ley de Henry , Kurt M. Dubowsky (Dubowsky, 1963) obtuvo la siguiente ecuación semiempírica (*):

(*) Como muchas de estas correlaciones, no es dimensionalmente homogénea, sino que viene expresada, con la introducción de constantes dimensionales y no universales, para ser utilizada con las unidades en que habitualmente se mide y que en este caso no son coherentes dimensionalmente.
ABSORCIÓN, DISTRIBUCIÓN Y ELIMINACIÓN DEL ETANOL
Para entender los principios que rigen el funcionamiento de los test de alcohol es necesario el conocimiento de las diferentes etapas del etanol a través del cuerpo.
Intercambio alcohol-sangre-órganos
La principal ruta de metabolización del alcohol reside en el hígado; a través de alcohol deshidrogenasa y un cofactor NAD+, se transforma en acetaldehído. Cuando esta ruta metabólica está saturada, existen dos rutas secundarias para metabolizar el alcohol:
Después de ingerir la bebida alcohólica, el etanol sigue unas etapas hasta que se elimina en un 5-10% a través de los pulmones, la orina o la piel. Aproximadamente el 70-80% se absorbe a través del intestino delgado, y el resto por el intestino grueso y estómago, y en cantidades muy pequeñas en boca y esófago. Este proceso se realiza mediante difusión simple, atravesando las paredes gástricas y penetrando en la sangre, siendo muy rápidos en estómago e intestino; está favorecido por estar en ayunas y en presencia de bebidas carbónicas (los alimentos grasos retrasan la absorción), pudiéndose detectar a los pocos minutos de la ingesta el etanol en sangre. El nivel máximo de etanol en sangre se alcanza entre los 15 y 90 minutos, dependiendo de si se está en ayunas, de los alimentos consumidos y del tipo de bebida.
El alcohol es soluble en agua y la corriente sanguínea lo lleva rápidamente a todas las partes del cuerpo, donde se absorbe en los tejidos en proporción a su contenido de agua, pero no es transformado por los jugos digestivos del estómago ni del intestino, sino que pasa directa y rápidamente a la sangre, que lo difunde a los distintos tejidos del organismo.
El organismo no puede almacenar etanol ni eliminarlo en cantidades mayores del 10 % por la orina, transpiración o respiración, por lo que lo metaboliza a sustancias más sencillas que se puedan eliminar con mayor facilidad.
El principal órgano de metabolización del alcohol es el hígado (también participan el estómago, intestino, riñón, pulmones y cerebro, pero su contribución al total del metabolismo del etanol es de escasa importancia). Sin embargo, solo puede oxidarlo a una cierta velocidad , por lo que permanece en la sangre y tejidos mientras dura el proceso. El etanol en los tejidos produce efectos nocivos en el Sistema Nervioso Central, actuando de anestésico, porque es un agente depresor. También afecta a los centros encargados de gobernar las estructuras de la personalidad, con lo que se liberan los centros inhibidores de la monoaminooxidasa. A niveles más altos el resultado es hipoventilación, hipotermia e hipotensión, con la consecuente disminución en el metabolismo del etanol (Lundquist, 1958).
En rigor, el responsable de la toxicidad de las bebidas alcohólicas no es el etanol sino el acetaldehído, que como se ha visto, es un proceso intermedio en el metabolismo del alcohol. Antiguamente, para aborrecer el alcohol se trataba a los pacientes alcohólicos con Disulfirán (Antabus); el principio activo de este fármaco forma complejo con el cofactor cobre necesario para la actuación de la enzima acetaldehído deshidrogenasa, que transforma el acetaldehído en acetil-CoA, manifestándose en el paciente todos los males que engendra el acetaldehído al no poder biotransformar éste.
Los alcohólicos mejoran rápidamente su estado de embriaguez cuando se les suministra Coramina o Benadon (vitamina B6 fosfato de piridoxal). Se cree que esta vitamina produce una reacción de transaminación al acetaldehído, transformándole en etilamina, de efectos menos tóxicos.
Cuando se bebe más etanol que el que se puede oxidar por las rutas metabólicas del hígado (0,12 g/kg·hora), dado que la velocidad de oxidación es constante, la alcoholemia continuará aumentando y empiezan a funcionar otras vías alternativas que oxidan el etanol, produciendo sustancias más tóxicas que el alcohol, que dan lugar a múltiples efectos tóxicos sobre diversos órganos (páncreas, músculos, médula ósea, sistema nervioso e hígado), y además se originan radicales libres que pueden dañar las células hepáticas, alterando funciones vitales como la energética e inhiben las defensas naturales del organismo (antioxidantes). Como es sabido, los antioxidantes naturales de nuestro organismo son los α-tocoferoles, vitamina E.
Ruta metabólica del alcohol en el organismo
En las primeras etapas de la absorción, la sangre suministra alcohol a los tejidos del cuerpo, en tanto la concentración de alcohol en la sangre sea significativamente mayor que en los tejidos, hasta que se produzca un equilibrio. Al pasar un tiempo después de la ingestión del alcohol, la concentración de este va disminuyendo en la sangre y para restablecer el equilibrio es cedido por los tejidos a la sangre. 
TECNOLOGÍA DEL ALCOHOLÍMETRO
Los equipos alcoholímetros actuales utilizan dos principios de funcionamiento; la absorción de energía infrarroja y la fuel cell o célula electroquímica (Appleby, 1989).
A. Tecnología de absorción de energía infrarroja
Desde la mitad de 1980, la tecnología de infrarrojo ha sido el método principal de test de etanol en respiración en US. El principio de absorción de energía infrarroja puede ser usado para la identificación de la presencia de alcohol en el aliento. La energía IR es absorbida por el etanol a longitudes de onda de 3,4 micrómetros y 9,5 micrómetros. Este último nivel ofrece una especificidad adecuada para la determinación de etanol en el aliento. La banda de 9,5 micrómetros es característica de los alcoholes alifáticos primarios, mientras que los secundarios absorben a 9,09 micrómetros y los terciarios a 8,69 micrómetros.
El equipo utilizado se denomina célula de infrarrojos. Un modelo tipo consta de un emisor de ondas de distintas frecuencias. La energía radiante producida se concentra en un espejo cóncavo y se refleja a lo largo de toda la longitud de la célula. Atraviesa dos filtros ópticos que eliminan todas las longitudes de onda inferiores a 9,5 micrómetros. A continuación, la energía es recogida por un espejo cóncavo y pasada a través de un filtro que elimina todas las longitudes de onda superiores a 9,5. El detector de IR (D) recibe solamente la energía radiada a la longitud de onda adecuada. Esta energía recibida se convierte en energía eléctrica.
El proceso de análisis de la muestra por la célula de IR sigue las siguientes etapas: 
Se hace pasar la muestra por la célula de IR.
La energía pasa a través de la muestra y es absorbida parcialmente por el etanol presente en la muestra.
La reducción de energía IR se detecta en D, y como consecuencia produce una menor cantidad de energía eléctrica.
La reducción de energía eléctrica está relacionada con la concentración de etanol en la muestra de aliento, usando la bien conocida ley de Lambert-Beers, la cual define la relación de proporcionalidad entre concentración y la absorción IR.
Funcionamiento del detector de alcohol por absorción de infrarrojo
Debido al coste de esta tecnología de IR, componentes mecánicos y otras limitaciones, los fabricantes de instrumentos de medida de etanol en aliento empezaron a buscar una alternativa. Una tecnología, células electroquímicas, también conocidas como fuel cell, ofrece importantes ventaja.
B. Tecnología de célula electroquímica
El origen de la fuel cell se remonta a hace más de 150 años, cuando el científico británico William Robert Grove en 1838, observó que sumergiendo dos electrodos de platino en ácido sulfúrico, y haciendo burbujear hidrógeno en uno de los electrodos y oxígeno en el otro, se creaba un flujo de corriente entre los dos electrodos como resultado de la reacción. Esto le llevó a realizar un experimento en el que combinó distintos electrodos en un circuito en serie y creó lo que el denominó “gas battery”, la primera fuel cell, pero no explicó suficientemente cómo se producía el proceso.
En 1893, Friedrich Wilhelm Ostwald demostró experimentalmente la función de cada uno de los componentes que formaban parte de la celda: electrodos, electrolitos, agentes oxidantes y reductores, aniones y cationes.
En esa época no había aplicaciones prácticas para la fuel cell a causa del elevado coste y de diversos problemas tecnológicos hasta que en 1960 la NASA comenzó a producir versiones para el suministro de energía eléctrica de los vehículos espaciales. Actualmente está técnica, considerada como limpia y silenciosa, es objeto de intensas investigaciones y desarrollos, con vistas a su aplicación a automóviles, ordenadores portátiles, teléfonos móviles, etc.
En su forma más sencilla, la fuel cell de etanol consiste de una capa porosa, químicamente inerte, recubierta en ambos lados de platino finamente dividido (llamado platino negro). El fabricante impregna las capas porosas con una disolución electrolítica de ácido y conecta un cable de platino a las superficies de platino negro. El conjunto se monta en una carcasa de plástico, el cual también incluye una válvula de aire que permite introducir la muestra de aliento.
La reacción (**) tiene lugar en la superficie superior de la célula, transformándose el etanol en ácido acético. En el proceso, se originan dos electrones libres por molécula de etanol, siendo liberados en el proceso iones H+ que emigran a la superficie inferior de la célula, donde se combinan con el oxígeno atmosférico para formar agua, consumiendo un electrón por cada ion H+ en el proceso. De este modo, la superficie superior tiene un exceso de electrones, y la inferior tienen el correspondiente déficit de electrones. Al conectar las dos superficies eléctricamente, fluye una corriente a través del circuito externo para neutralizar la carga. La célula genera una respuesta lineal que es proporcional a la concentración de etanol en el aliento. Procesando la señal adecuadamente se puede mostrar directamente en una pantalla la BAC (“blood alcohol concentration”).
El procedimiento de análisis sigue el siguiente proceso: 
Se introduce la muestra de aliento en la célula.
Se oxida el alcohol de la muestra en uno de los electrodos (ánodo).
El oxígeno atmosférico se reduce en el otro electrodo (cátodo).
Se produce una corriente entre los dos electrodos que será proporcional a la cantidad de etanol que se oxide.
La medida de esta corriente indica la cantidad de etanol oxidado.
Célula electrolítica fuel cell
(**) La reacción que tiene lugar está catalizada por el platino, catálisis heterogénea, sin que intervengan biocatalizadores como sería el caso de la alcohol deshidrogenasa con el cofactor NAD+ antes mencionada, que transforma el etanol en acetaldehído o la alcohol oxidasa que hace reaccionar el etanol con el oxígeno (O2) para dar acetaldehído y peróxido de hidrógeno.
C. Tecnología de sensor dual
Se basa en la medida de la absorción de energía IR y la célula electroquímica (Draeger, 2000). La combinación de ambas tecnologías origina un procedimiento muy exacto y específico para la determinación de etanol en el aliento, con validez evidencial a efectos de sanción.
El instrumento monitoriza el flujo y volumen del aliento y utiliza un sensor IR para ofrecer información continua de la concentración de alcohol en el aire espirado. Esto se denomina análisis en tiempo real de la muestra.
Primero tiene lugar un autochequeo y un ensayo cero automáticos en el instrumento; después la muestra se introduce en el equipo a través de un tubo hasta la célula IR. La muestra es analizada en serie por los dos métodos diferentes. Una pequeña parte de la muestra llega a la célula electroquímica y es analizada automáticamente. El resultado de un análisis se confirma con el otro. De nuevo se realiza un autochequeo y un ajuste de cero, y solo entonces aparece impreso en pantalla el resultado. Si durante la autocomprobación se detecta algún error o el resultado de un análisis no es confirmado por el otro, el instrumento indicará “error” y abortará de forma inmediata el análisis.
Sistema de detección dual
APLICACIÓN DIDÁCTICA: EL ALCOHOLÍMETRO QUÍMICO
Los primeros dispositivos, utilizados para detectar la presencia de alcohol etílico en el aliento, se basaban en una reacción de oxido-reducción. Al introducir una muestra de aliento con alcohol en el analizador, se produce un cambio de color del reactivo desde el naranja al azul verdoso, debido a que el etanol contenido en el aliento se oxida hasta ácido acético y el cromo(VI) presente en el reactivo se reduce a cromo(III). Analizando colorimétricamente el cambio de color se puede determinar el nivel de alcohol en el aliento y a partir de su relación con la sangre se obtiene el BAC.
Reacciones iónicas:
Primera etapa: oxidación del etanol a etanal
Segunda etapa: oxidación del etanal a ácido etanoico
Disoluciones:
Preparación de la disolución de dicromato: mezclar con cuidado 40 mL de ácido sulfúrico en 40 mL de agua destilada y disolver 0,1 g de dicromato de potasio.
Preparación de las bebidas alcohólicas simuladas: diluir diferentes cantidades de etanol en agua destilada hasta obtener las disoluciones deseadas.
Material:
- Dos frascos lavadores de 250 mL
- Tubos de silicona
- Boquilla de plástico de un solo uso
Procedimiento:
Con los pulmones llenos se sopla a través de la boquilla durante unos 8 segundos de forma continuada.
El aire exhalado pasa a través del primer frasco lavador (simulador de nuestro organismo) que contiene una cantidad predeterminada de etanol y agua.
El aliento cargado de etanol pasa al segundo frasco lavador (simulador de alcoholímetro) donde burbujea en una disolución de dicromato de potasio. Se analiza el color resultante; si el color naranja del dicromato no cambia, la prueba ha resultado negativa y si cambia a verde-azulado el resultado de la prueba es positivo y se ha sobrepasado el máximo al cual ha sido calibrado.
"Bebedor simulado"
Puede observarse que el cambio de color a verde no es directo sino que pasa durante unos segundos por un color marrón, debido a la mezcla de color naranja del dicromato y del verde del Cromo (III) que se está formando.
Repetir el procedimiento utilizando una bebida sin alcohol para comparar los resultados.
CÁLCULOS DE MASA, ENERGÍA Y TASA ALCOHÓLICA
La cantidad de alcohol en gramos que aporta una bebida alcohólica se calcula a partir de la expresión:

m(g) = V x D x G

donde V es el volumen de la bebida alcohólica en mL, D la densidad del alcohol, que se toma 0,8 g/mL y G es el grado alcohólico de la bebida en tanto por ciento de etanol.
El aporte energético de las bebidas varía en función del grado alcohólico y del contenido en azúcares. Cuando se metaboliza 1 g de etanol se producen 7 kcal. Se calcula con la expresión:
E kcal) = m(g) x 7 kcal/g
La tasa de alcoholemia (BAC) según los estudios de Widmark se obtiene según la correlación empíricia (***):

donde m es la masa de alcohol determinada según se indicó anteriormente, M es la masa corporal del bebedor expresada en kg y R es el coeficiente de difusión corporal, que vale 0,55 para mujeres y 0,68 para hombres y compensa la diferente distribución de alcohol en los tejidos.
(***) Otra forma de expresar la ecuación es At = Ct x M x R, donde Ct es el índice de alcoholemia en g/L de sangre, M es la masa corporal y R el coeficiente de difusión corporal. Esta expresión es equivalente a m(g) = V x D x G.
La tasa de alcoholemia medida en miligramos de alcohol por litro de aire espirado se obtiene a partir de la equivalencia legal en España entre la cantidad de alcohol en sangre y en el espirado que, como se dijo, es de 1 a 2000.
La tasa máxima en aire espirado es en consecuencia:
 
AGRADECIMIENTOS
A Draeger Hispania y a la Guardia Civil de Tráfico por las facilidades y valiosa información proporcionadas. A nuestros alumnos del IES Las Lagunas y a Dª Raquel Ramos, licenciada en químicas, por su colaboración y apoyo entusiasta. A todos los que se atrevieron a “soplar” en nuestro “invento”.

En memoria de Robert Borkenstein, fallecido el diez de Agosto de 2002, inventor del “Breathallyzer”en 1954, el primer alcoholímetro, que permitía medir fácilmente los niveles de alcohol en sangre a partir del aire exhalado, además de inventar un proceso de impresión en color y colaborar en el desarrollo del polígrafo o detector de mentiras. Estudió para forense en la Universidad de Indina, donde fue decano del departamento de Estudios Forenses y director del centro de Estudios Legales.

 

PASO A PASO
Así se realiza un control de alcoholemia
Los controles de alcoholemia se realizan para prevenir conductas de riesgo y posibles accidentes. El número de estas pruebas aumenta en períodos como verano, Navidad y los fines de semana. Elmundomotor.com analiza paso a paso cómo se realiza un test de estas características.


VICENTE CANO (elmundo.es/MOTOR-España)
A continuación se detalla cómo se realiza un control de alcoholemia paso a paso:

Obligatorio. Lo primero que hay que saber es que todos los conductores están obligados por ley a seguir todos los requerimientos de los agentes. En caso de que el usuario se niegue a realizar la prueba incurrirá en un delito de desobediencia grave, penado según el artículo 360 del Código Penal con una pena de entre seis meses y un año de prisión.
Señalización. La Guardia Civil establecerá una zona de advertencia y balizamiento a unos cien o doscientos metros antes del control. Conviene por tanto reducir la velocidad de forma progresiva, puesto que cuando lleguemos al comienzo de la zona ocupada por los agentes, uno de ellos nos podrá hacer la indicación de detenernos en el arcén. En caso contrario podremos seguir la marcha con normalidad.
Aglomeración de vehículos.
Los controles de alcoholemia los componen tres parejas de guardias que actúan durante unas seis horas, preferentemente en lugares que se suelen considerar ‘conflictivos’. El dispositivo que se monta es bastante sencillo, pero en ocasiones puede resultar un tanto aparatoso debido a la gran cantidad de coches que se congregan.
La prueba.
Una vez detenido el vehículo, se nos acercará un agente que nos explicará que estamos ante un control rutinario. Éste nos proporcionará una boquilla por la que deberemos soplar en el etilómetro de muestreo.
El resultado.
Si la tasa de alcohol detectada es inferior al máximo permitido podremos reanudar inmediatamente la marcha sin más problemas. En caso de que la tasa sea superior, la prueba se tendrá que repetir en la furgoneta policial destinada a los atestados. Allí se utilizará el etilómetro evidencial, un aparato de una precisión mucho mayor. Es importante saber que entre una prueba y otra deben pasar, al menos, 10 minutos.
Segunda prueba.
De nuevo, si la tasa detectada en esta segunda prueba es inferior a la permitida podremos marcharnos. En caso contrario el agente comenzará a realizar la denuncia. Además el conductor sancionado no podrá reanudar la marcha, mientras que la tasa de alcohol esté por encima de los límites permitidos por la ley. En cambio, el vehículo sí lo podrá conducir un segundo conductor que no muestre síntomas de haber ingerido alcohol.
Hospital.
Si no estamos de acuerdo con el resultado de la prueba podemos solicitar ser conducidos a un hospital donde se nos realizará una mediante análisis de sangre. En el caso de que estos análisis resulten positivos, deberemos pagar su importe.

 

Información extraída de la Página web  http://www.contralco.fr/es/alcohol/alcohol-al-volante.htm
(CONTRALCO es una empresa francesa dedicada a la fabricación y comercialización de alcoholímetros descartables de buena calidad. En la Sección ALCOHOLÍMETROS se muestra el modo de uso de dichos alcoholímetros).

Conducir con una alcoholemia superior a 0,5 g/ l : ¿Que riesgo?

Poner en peligro su vida y la de los demás.

El alcohol estrecha el campo visual, aumenta la sensibilidad al deslumbramiento, altera la apreciación de las distancias, disminuye los reflejos, tiene un efecto euforizante.

El alcohol disminuye sus capacidades haciendo creer que han aumentado.


Estos efectos, perceptibles desde 0,5 g/l, se traducen por desgracia en estadísticas con las cifras siguientes :
- El alcohol causa entre el 30% y el 50% de los accidentes mortales de tráfico y entre el 15% y el 25% de los accidentes graves de tráfico.
- 85 % de estos accidentes implican a consumidores ocasionales.

     
      El riesgo de accidente está multiplicado por :

·        - 2 con una alcoholemia de 0,5 g/l de sangre

·        - 10 con una alcoholemia de 0,8 g/l de sangre

·        - 35 con una alcoholemia de 1,2 g/l de sangre

Los sanciones en caso de dar positivo  (aplicables en países europeos):

Sanciones Penales :

·        - Si la conducción bajo los efectos del alcohol ha generado algún peligro para la seguridad del tráfico, pena de arresto de 8 a 12 fines de semana o multa equivalente, así como con la retirada del carné de conducir de 1 a 4 años.

Este delito puede concurrir con la comisión de otros delitos como con la responsabilidad civil.

Sanciones administrativas :

·        - La conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas puede ser sancionada también como infracción muy grave con multa de hasta 600€ (800 Dólares) y con la suspensión del permiso de conducir por un periodo de 3 a 6 meses.

·        A partir de Junio 2005 : La nueva ley que regulará el carné de conducir por puntos agravará las sanciones con retirada de puntos, retirada del carné definitiva, y penas de prisión.

            Problemas con la compañía de seguros :

            Cuando un conductor provoca un accidente bajo influencia del alcohol :

·        - Herido, no cobra nada por la garantía del «conductor»

·        - No será rembolsado de los daños de su coche

·        - No será defendido por la compañía frente a la justicia

·        - La compañía puede rescindir el contrato. 

    De la cantidad de alcohol ingerido a la alcoholemia :

La misma cantidad de alcohol

Cualquiera sea la bebida alcohólica, cada vaso representa más o menos la misma cantidad de alcohol.

·        1 vaso de vino (10cl) à 12° de alcohol = 10 g de alcohol puro.

·        1 vaso de cerveza rubia (25 cl) a 5° de alcohol = 10 g de alcohol puro.

·        1 vaso de Whisky o ginebra (3cl) a 40° de alcohol = 10 g de alcohol puro.

·        1 vaso de porto (8cl) à 16° de alcohol = 10 g de alcohol puro.

Esta cantidad esta determinada por la formula siguiente :

Masa de alcohol puro (g) = (Grado alcohol / 100) x Volumen ingerido ( ml) x 0,8

(0,8 es la densidad del alcohol puro)

 Tras ingerir una bebida alcohólica, el alcohol pasa al sistema digestivo donde se absorbe rápidamente y se diluye dentro de la sangre provocando aumento progresivo de la alcoholemia.
El organismo absorbe el alcohol 2 a 3 veces más rápido que lo elimina. Cada vaso suplementario aumenta muy rápidamente la alcoholemia.

 

Para un vaso de alcohol consumido en ayunas, la alcoholemia al momento del « máximo » (mas o menos 1/2 después de la ingestión) se calcula la forma siguiente:

T= (grado alcohol / 100) x Volumen ingerido (en ml) x 0,8

 Peso de la persona(en kg) x K

 


T=Tasa de alcoholemia (en g/l de sangre)

Con K coeficiente de difusión. (K=0,7 para un hombre y K=0,6 para una mujer)
Para evaluar su alcoholemia es imprescindible anotar por cada bebida: El grado de alcohol, el volumen ingerido y la hora de consumo. Incluso si estas informaciones son escrupulosamente memorizadas, es imposible calcular su alcoholemia porque depende de varios factores que ningún modelo matemático puede integrar. Dentro de estos factores encontramos en particular: la toma de medicinas, el cansancio, el estrés, el estado de salud, y parámetros fisiológicos(cantidad de sangre y de agua dentro del cuerpo, funcionamiento del hígado)...

Utilizar un etilotest es el mejor medio para conocer su alcoholemia.

¿A que velocidad el organismo elimina el alcohol?

La vuelta a cero es muy lenta: es el hígado quien elimina el alcohol ingerido a razón de 0,10 a 0,15 g/l por hora, y una vez más, esta velocidad de eliminación varia según los individuos...

Para acelerar la eliminación del alcohol, ninguna “receta” es eficaz. Es inútil entonces, beber un café fuerte o tomar mucha agua, tomar caramelos “milagrosos “, tomar una ducha fría, o hacer un esfuerzo físico...

La única solución (valida para todos) ¡ESPERAR! : mínimo 3 horas antes de conducir si su alcoholemia era de 0,8 g/l.

 

Prevención del riesgo del alcohol en la empresa 

El alcohol estrecha el campo visual, aumenta la sensibilidad al deslumbramiento, altera la apreciación de las distancias, disminuye los reflejos, tiene un efecto euforizante.


El alcohol disminuye las capacidades de los individuos haciendo creer a estos que han aumentado.


El resultado es alarmante :

·        - El alcohol está presente dentro de 40% de los accidentes mortales de trafico.

·        - En las empresas, el alcohol es reconocido como siendo la causa directa de 15% a 20% de los accidentes laborales.

Pero hay que ser consciente, que nunca se podrá conocer el número exacto de todos los accidentes de trabajo o de trayecto debidos al consumo alcohólico..

Además del aspecto económico para la colectividad, una reducción de este consumo generaría unas ganancias de productividad, una reducción del ausentismo y un mejor clima social en las empresas.

En las mayorías de los casos, las personas afectadas son bebedores ocasionales. Para estas personas, las operaciones de sensibilización y de prevención tienen un fuerte potencial de éxito.
La alcoholemia depende de los individuos y de las circunstancias (sexo, peso, cansancio, toma de medicinas), el test de alcoholemia es el mejor método para conocerla. Un test efectuado en casa o en un bar entre amigos mostrará que la alcoholemia sube mas rápido que lo que se piensa, y activará una toma de conciencia del riesgo del alcohol.

 

¿No es eso, el objetivo buscado?
Contralco es proveedor de la policía y gendarmería francesa desde 1983 y los productos que proponemos están certificados AFNOR y controlados por el laboratorio nacional de ensayos francés. 

 

Alcoholismo

Enfermedad crónica y habitualmente progresiva producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.
El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero está aumentando su incidencia entre las mujeres y los jóvenes. El consumo y los problemas derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente desde 1980, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y la Europa oriental, así como en los países en vías de desarrollo.
El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso.
Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia, en las relaciones personales, el trabajo, la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo. Puede llegar a producirse dependencia orgánica (física), lo cual obliga a beber continuamente para evitar el síndrome de abstinencia.
El alcohol produce sobre el organismo un efecto tóxico directo y un efecto sedante; además, la ingestión excesiva de alcohol durante periodos prolongados conduce a carencias en la nutrición y en otras necesidades orgánicas, lo cual complica la situación. Los casos avanzados requieren hospitalización. Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen un amplio rango de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan las úlceras de estómago y de duodeno, la pancreatitis crónica y la cirrosis hepática, así como lesiones irreversibles en los sistemas nerviosos central y periférico. Pueden llegar a producirse desmayos, alucinaciones e intensos temblores, síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica más grave, y el delirium tremens, que puede ser mortal a pesar del tratamiento adecuado; esto último contrasta con los síndromes de abstinencia de los opiáceos como la heroína, que aunque muy aparatosos rara vez son fatales. Se ha demostrado en fechas recientes que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, especialmente retraso en el desarrollo físico y mental; la forma más grave de este retraso, poco frecuente, se llama síndrome de alcoholismo fetal.
Tratamiento: El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema que necesita atención específica, en vez de considerarlo secundario a otro problema subyacente como se hacía antaño. Se están desarrollando rápidamente residencias especializadas para su tratamiento y unidades específicas en los hospitales generales y psiquiátricos. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familias lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos más precoces y mejores están produciendo unas altas y esperanzadoras tasas de recuperación.
Además de resolver las complicaciones orgánicas y los cuadros de abstinencia, el tratamiento pasa por los consejos y entrevistas individualizados y por las técnicas de terapia de grupo encaminadas a conseguir una abstinencia no forzada de alcohol y otras drogas. La abstinencia es el objetivo deseado, a pesar de que algunas opiniones muy discutidas manifiestan que es posible volver a beber con moderación en sociedad sin peligro. La adicción a otras drogas, sobre todo tranquilizantes y sedantes, es muy peligrosa para los alcohólicos. El Antabús, fármaco que produce intolerancia grave al alcohol, se utiliza a veces como adyuvante. Alcohólicos Anónimos, grupo de apoyo para enfermos sometidos a otros tratamientos, puede servir a veces para la recuperación sin necesidad de recurrir al tratamiento psiquiátrico formal.
A pesar de los resultados esperanzadores del tratamiento actual, se estima en más de 100.000 el número de muertos anuales sólo en Estados Unidos a causa del alcohol. En la Federación Rusa un 12 por 100.000 de la población ingresa anualmente en los hospitales para ser tratados de intoxicaciones etílicas agudas. El Plan Europeo de Acción contra el Alcohol de la OMS pretende reducir en un 25% el consumo de alcohol entre 1980 y el año 2000, prestando especial atención a la Europa oriental. En los últimos años, España ha pasado a ocupar el segundo lugar en el mundo en tasa de alcoholismo.
En México, y según las últimas encuestas, el porcentaje de hombres dependientes del alcohol es de 12,5%, mientras que el de las mujeres es de 0.6%. El grupo de edad que manifestó una incidencia más alta fue de 18 a 29 años. (Encuesta Nacional de Adicciones, 1988). 

 

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